Sincronización ERP–CRM: qué pasa cuando la API falla
Flujo con datos ficticios que muestra una sincronización correcta, un error de API y la recuperación del registro afectado.
Conectar dos sistemas el día bueno es fácil. Lo difícil es qué pasa cuando la API del proveedor devuelve un error, cuando cambia sin avisar o cuando el reintento duplica el registro. Eso es lo que diseñamos primero.
Una persona exporta de un sistema y pega en otro. Funciona hasta que se equivoca o se va de vacaciones.
El reintento crea un registro nuevo en vez de completar el anterior. El problema aparece semanas después, al cerrar el mes.
No hay registro de ejecuciones ni alerta de fallos: el error se descubre porque un cliente reclama.
La integración dejó de funcionar y no está claro quién se hace cargo de actualizarla.
Alcance
Una integración se decide en estas siete preguntas. Si alguna no tiene respuesta, el flujo fallará más adelante.
Qué sistema manda sobre cada dato y si la sincronización es en un sentido o en los dos. Sin esto no hay forma de resolver un conflicto.
Qué campos viajan, cómo se transforman y qué se hace con los que el destino no admite.
Credenciales, rotación, y con qué permisos mínimos opera la integración. Nunca con un usuario administrador de alguien.
Qué se reintenta, cuántas veces y con qué espera. Y dónde queda lo que agota los intentos, para que no se pierda.
Una clave de idempotencia estable entre ambos sistemas. Es el punto que más integraciones rompe y el que menos se diseña.
Registro de ejecuciones, alerta cuando falla y a quién le llega. Y qué pasa cuando el proveedor cambia la API.
Evidencia
Demo interna con datos ficticios: sincronización correcta, error de API y recuperación del registro afectado sin duplicarlo.
Flujo con datos ficticios que muestra una sincronización correcta, un error de API y la recuperación del registro afectado.
Depende de si hay contrato de soporte. Con soporte, nosotros: monitoreamos, detectamos la ruptura y aplicamos el cambio. Sin soporte, la entrega cierra con la documentación y el traspaso, y una actualización posterior se cotiza como trabajo nuevo. Lo dejamos escrito antes de empezar.
Muchas veces sí, y lo decimos. Una plataforma de automatización resuelve bien flujos de volumen moderado con conectores existentes. Conviene código propio cuando el volumen, las reglas de transformación o los requisitos de auditoría superan lo que la plataforma soporta. La tecnología se elige después del alcance, no antes.
Una integración acotada entre dos sistemas con API documentada se mide en semanas. Lo que alarga los plazos casi nunca es el código: es conseguir credenciales, entender datos históricos inconsistentes y decidir qué sistema manda sobre cada campo.
Sistemas y plataformas propias cuando ninguna herramienta del mercado resuelve tu proceso.
Portales, aplicaciones internas y plataformas con roles, datos, seguridad y mantenimiento.
Cuéntanos el origen, el destino y qué debería pasar cuando algo falla. Revisamos el caso antes de proponer nada.